Late un naranja en mi vientre, tiñe mi sangre.
Hago un paro en el cielo; las nubes son eternas.
Se deshilacha la áurea estrella... me intimida un poco.
Y el ayer es la cárcel de mis promesas.
(Prometí nunca caer,
prometí jamás ceder,
prometí olvidar el placer de piel)
Las nubes bajan a crearme un paliativo
El miedo pasado se vuelve una estentórea carcajada.
Es un nuevo comienzo
sábado, diciembre 23, 2006
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